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¿Cómo afrontar las críticas para no afectar nuestra autoestima?

Antonia Rodriguez

 

Nuestra autoestima se forma a muy temprana edad. Los mensajes de nuestros padres, profesores, familiares y amigos van ayudando a conformar el "cuanto nos valoramos y nos queremos".

Si viajamos en el tiempo podemos recordar algunas frases tales como:

      • Qué desordenado/a eres!
      • Eres un negado/a para las matemáticas
      • Eres muy arisco/a

En estos ejemplos vemos como se está afirmando algo sobre nuestro "ser", alguna característica propia que parece ser inamovible. En cambio si decimos:

      • Qué desorden hay en tu habitación!
      • Necesitas esforzarte más en matemáticas
      • A veces no muestras tus sentimientos

Si replanteamos las primeras afirmaciones de esta manera, parece que está en nuestras manos modificar estas situaciones. Por eso en la educación de los hijos es tan importante tener en cuenta estos aspectos, sin embargo, a los psicólogos nos cuesta a veces tener en cuenta lo anteriormente expuesto.

En el mundo laboral nuestra autoestima puede verse afectada muchas veces por mensajes del jefe y compañeros. Toda crítica tiene un común denominador y es que normalmente no es bien recibida.

La autoestima se ve afectada por diferentes elementos que son:

      • Nuestros pensamientos
      • Nuestros sentimientos
      • Nuestros comportamientos

En el momento en que uno de estos componentes varía, nuestra autoestima se ve afectada, pero mirando el lado positivo de esta afirmación, esto quiere decir que si modificamos uno de estos componentes nuestra autoestima puede volver a fortalecerse.

Si yo pienso que no sirvo para nada, esto hará que me asalten sentimientos de frustración o tristeza, y probablemente me comportaré como una persona derrotada, incluso mi postura podrá delatar mi estado de ánimo. Incluso, los demás percibirán de alguna forma nuestra actitud.

El consejo que siempre doy y que aplico es, que el día que estemos más "down" es el momento más apropiado para ponernos aquello que mejor nos sienta y arreglarnos más. Porque así conseguiremos que no nos lleguen mensajes negativos y nos hagan sentir peor. Cuando estamos más bajos, si no nos arreglamos, vamos con la cara triste y probablemente nos ponemos "grises", algunos nos preguntarán: "¿te pasa algo?", "haces mala cara". En cambio, si ese día compensamos nuestro estado de ánimo con un comportamiento más positivo, esto hará que los demás nos vean mejor y los mensajes puedan ser neutros o mejor aún, positivos.

Todo esto también lo podemos aplicar en el ámbito laboral; es importante saber cómo somos, con qué contamos, qué podemos mejorar, y así en caso de que alguien nos diga: "eres un desastre", "eres un inútil", a veces no tan explícitamente, no nos derrumbemos. Estas críticas no tienen que afectar la seguridad en nosotros mismos. Quizás la forma de poder lograrlo no es tan fácil pero tampoco es imposible.

Lo ideal sería hacer lo siguiente:

      1. Lo primero que deberíamos hacer, es poner a un lado nuestra autoestima para poder analizar las posibles críticas.
      2. Analizar si lo que está diciendo esta persona es constructivo o no para nosotros.
      3. En el caso que sea una crítica constructiva, debemos reconocerlo y ver que debemos hacer para mejorar.
      4. Cuando la crítica no es constructiva y no está basada en hechos reales, lo mejor es no hacer caso a ésta ya que la persona que ha efectuado la crítica lo que está haciendo es atacarle.

Digamos que muchas veces no es tan fácil tomar distancia para hacer este análisis, pero es beneficioso para nosotros el hacerlo y no ver atacada nuestra persona.

Por último, no olvidemos que los pensamientos, sentimientos y comportamientos forman parte de un circuito y cuando se altera o modifica uno de ellos afecta al resto, por tanto, nuestra autoestima puede verse afectada.


"Un hombre es básicamente lo que piensa a lo largo del día" frase de Ralph Waldo Emerson.

Es necesario que siempre tengamos en cuenta que:

      • Si nosotros no nos queremos nadie nos querrá.
      • Si no nos valoramos nadie lo hará por nosotros.
      • Nuestro mejor amigo somos nosotros mismos; aunque a veces también podemos llegar a ser nuestro peor enemigo. Evitemos esta última situación.
      • Deberíamos tratarnos como lo haríamos con nuestro mejor amigo.

 

Antonia Rodriguez

Consultora Humanus Consulting